El 2 de mayo del 2008 entró en erupción el volcán Chaitén, después de siglos sin actividad, lo que provocó una masiva evacuación de los pobladores de la ciudad del mismo nombre ubicada a 10 kilómetros del cráter.
Al paso de los meses la erupción comenzó a declinar, pero el Gobierno insistió en no volver a habitar Chaitén por el peligro que representaba vivir tan cerca del macizo y como medida de auxilio a los habitantes les propuso construirles una ciudad nueva, Santa Bárbara. Muchos chaiteninos se opusieron a esta medida y comenzaron a regresar a su ciudad.
Uno a uno los “chaiteninos rebeldes”, como se les nombró mediáticamente, comenzaron un lento y penoso regreso, se les colocaron trabas que incluso rayaron en la violación a los derechos básicos de las personas privándolos de agua, luz y combustible, pero aun así dieron la batalla y se quedaron hasta el día de hoy, donde Chaitén está cada día más habitable y volviendo a ser la puerta de entrada a la patagonia chilena.
El volcán, hoy en calma, se transforma de a poco en un atractivo turístico. Un trekking de aproximadamente dos horas lo puede llevar a las faldas del volcán el cual todavía presenta gasificaciones de vapor, especialmente después de días lluviosos.
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