13 de julio del 2012. Cordillera de la Araucanía. Desde hace aproximadamente once años, Mauricio Alarcón junto a un grupo de ciudadanos de Temuco concurren a prestar ayuda a ancianos, niños y adultos que viven en un clima hostil y en precarias condiciones, por no decir mínimas o casi inexistentes.
Aproximadamente a 3 horas al este de Temuco está el túnel Las Raíces, el más largo de Chile y el segundo de latinoamérica, es el comienzo de otro mundo. Aquí se entra a la Cordillera de la Araucanía, donde destaca Lonquimay como el centro urbano más grande. En esta misma zona están también dos importantísimos pasos fronterizos, Pino Hachado y Paso Icalma.
Mauricio Alarcón junto a dos de sus amigos y el Sargento Segundo Juan Carlos Jaque, perteneciente a la Quinta Comisaria de Curacautín (encargado de la patrulla comunitaria), avanzan hacia Sierra Nevada y otros sectores para realizar un recorrido de 6 a 8 horas por distintos caminos que llevan a ver hermosos paisajes coronados por las araucarias, donde todo está teñido de blanco y algunas lagunas a medio congelar muestran preciosos reflejos naturales. Pero es aquí, precisamente entre tanta belleza, que el drama humano bordea lo increíble.
Mauricio me cuenta de “una gran cantidad de familias que subsisten con cerca de 10.000 pesos al mes, muchos ancianos viven solos y abandonados, alimentándose de la caridad” y termina hablándome sobre niños alcohólicos, enfermos y mal nutridos coronando una interminable lista de problemáticas sociales que a veces cuesta creer que sea verdad en el Chile en que hoy estamos viviendo.
Hacer el recorrido junto a Mauricio es conocer un mundo que quedo estancado décadas atrás.
Una problemática que se acentúa gravemente en estos meses donde la nieve y las temperaturas bajo cero aíslan a estas familias durante días o semanas, prohibiéndoles casi cualquier ayuda, contacto o auxilio médico. Es una supervivencia a través de la cacería de conejos y consumir harina, donde estos niños, ancianos y adultos sufren y conviven con la tragedia de saber que para ellos no alcanza.
Para quienes deseen ayudar pueden comunicarse con Mauricio Alarcón y su grupo de amigos solidarios al correo mauricio7001@ho