Al caer la tarde o al despertar del sol decenas de carretas se internan en las bajas aguas de Coihuín a recolectar el pelillo.
Coihuín es una localidad costera de gente amable y trabajadora, que está ubicada a 10 kilómetros hacia el sur este de Puerto Montt, un plácido lugar donde pastan caballos en la orilla de una linda playa. El pelillo se da en casi toda la costa de Chile, es un alga fina, similar a hilos entrelazados, de un color oscuro y rojizo después de ser secado, este alga fue alguna vez llamado el Oro Negro, por su gran venta en los años 60 y 70, donde se podía recibir altas cantidades de dinero por la venta.
Muchas familias que subsisten en el borde costero de Coihuín entran al mar al bajar la marea para recoger el pelillo que ha sido atrapado en los cientos de varillas clavadas en la arena. Es un trabajo esforzado y mal remunerado que congrega a casi toda la familia, desde niños a ancianos participan a diario de este trabajo. Mientras más junten más dinero recibirán.
Este alga es sacado por las carretas y sus fuertes caballos, las cuales son llenadas hasta colmar su capacidad para avanzar lo más rápido posible antes que vuelva a subir el nivel del mar. El segundo paso es secar el pelillo, esto se logra extendiéndolo en lugares que los pobladores habilitan para ello o simplemente en las poco transitadas calles del sector. Una vez seco el pelillo es llevado a revendedores que lo compran a diferentes precios según la humedad del alga y la temporada.
Actualmente la extracción del pelillo no es más que una ardua, mal pagada y sacrificada forma de supervivencia de cientos de familias en las costas de Chile.